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Conmemoración del 17 aniversario de la partida del pastor Efraim Valverde, Sr.

“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; la fe de los cuales imitad, considerando cuál haya sido el éxito de su conducta” (Heb. 13:7).

 Es increíble que ya sean 17 años, este 4 de julio, de que mi abuelo experimentó lo que por tantos años predicó y enseñó con pasión y anhelo, “partir del cuerpo, y estar presente al Señor” (2 Cor. 5:8). Lo escuché muchas veces personalizar las Escrituras sobre este respecto. Aun, en el estudio de “La Muerte y Los Hijos de Dios”, declaró que al estar escribiendo el estudio, él sintió un deseo de morir para estar en la Presencia del Señor. Pues entendía que, “Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes, o presentes, serle agradables” (2 Cor. 5:8-9).

La palabra “acordaos”, quiere decir: ejercitar la memoria, recordar, ensayar en la mente, mencionar. No solo recuerdo a mi abuelo con mucho cariño, afecto y gratitud, sino que hago mención de él dando gracias a mi Dios por quien fue mi abuelo, y por lo que enseñó de la Palabra de Dios con pasión y convicción. La manera que el Espíritu de Dios impulsó a mi abuelo para hablar no fue al gusto de muchos. Sin embargo, como él decía, que el mensaje que Dios le había dado no era para todos.

Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados (bien clavados), las de los maestros de las congregaciones (las enseñanzas), dadas por un Pastor” (Ecl. 12:11). El mensaje de la Palabra de Dios que aguijona nuestra carne. Mensaje no clavado por encima. Mensaje bien clavado, que llega hasta el alma e impacta para salud y vida al que se doblega a la Palabra “dura”. Y para otros, la Palabra “dura” (Jn. 6:60) es para juico, al resistir los “clavos” (Ecl. 12:11), que son para clavarnos más cerca al Señor. Mi abuelo fue un sabio maestro movido por el Espíritu de Dios. Un varón de Dios, que no titubeó en ser un martillo en las manos del Señor. Fue él como un martillo para clavar la Palabra de Dios en nuestros corazones para apegarnos a Él con todo nuestro corazón.

La fe de mi abuelo en quién creía (en Dios) y en qué creía (la Palabra de Dios), fue firme e inmovible. Su firme fe se mostró en su vida, lo cual hay que imitar y no solo admirar. “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Cor. 11:1). Muchas veces dijo: “no hay que caminar por lo que sentimos, sino por lo que sabemos”. O sea que hay que caminar por fe y no por lo que siente nuestra carne. Mi abuelo “se sostuvo como viendo al Invisible” (Heb. 11:27). Cuando él obraba lo hacía con fe determinada. Cuando predicaba lo hacía en convicción de fe. Cuando oraba, oraba con ferviente fe. “La oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho” (Stg. 5:16). “El justo vivirá por fe” (Heb. 10:38). No solo quiero admirar lo que el Señor hizo en mi abuelo, sino que quiero, con la fortaleza del Espíritu de Dios, imitarlo. “…no os hagáis perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas” (Heb. 6:12).

Al considerar la vida que mi abuelo vivió para el Señor, veo que fue extraordinaria, así como lo vemos en cada uno de los que también vivieron y existieron para Cristo, de los cuales está escrito en Su Palabra. Una conducta motivada por la meta principal de ver al Señor, ser como Él, reinar y estar con Él para siempre. No vivió una vida nominal ni común, porque su esperanza no era ordinaria. Vivió con un propósito mayor, A los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, la vida eterna” (Rom. 2:7). El éxito de su fe, fue mostrado en su vida de excelencia para el Señor. En verdad que mi abuelo le dio su todo a Dios.

Mi abuelo no fue mediocre o tibio en su vida para el Señor. Él solo conocía lo que conoció de Dios: pasión, intensidad, compromiso, entrega, negación, dedicación, excelencia, fidelidad y reverencia. Vivió para servir y hacer el bien. Vivió para agradar al Señor en medio de sufrimientos y desprecios, pero Dios nunca lo dejó ni tampoco mi abuelo nunca dejó a Dios. Todo esto lo llevó a poder tener éxito al partir del cuerpo y de este mundo, para estar presente al Señor.

“El libro de aquesta ley nunca se apartará de tu boca: antes de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito: porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Jos. 1:8). Recordando, considerando y mencionando a mi abuelo, que aunque no todo le fue bien aquí en esta vida, pero es seguro que al final todo le salió bien, cuando partió de su cuerpo para estar ¡delante la Presencia gloriosa de nuestro Señor Jesucristo! ¿Qué éxito mayor podrá haber que este? ¡No lo hay! “…el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Fil. 1:21).

Si sigo escribiendo, sé que podría llenar todas las páginas de esta Revista y aun más, haciendo mención de lo que mi abuelo fue movido por el Espíritu de Dios para hablarnos con consejos, exhortaciones e instrucciones. Hay que recordar, considerar, mencionar e imitar al hombre de Dios que nos habló la Palabra del Señor viviendo por fe. “Por tanto no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí (abuelo)…” (2 Tim. 1:8). ¡Te extraño mi querido abuelo, pastor!

 

Pastor Efraim Valverde III.

Comentarios  

# Jose 04-07-2020 19:54
Fue de bendición el homenaje que el pastor Alfredo Corcoles hizo el pasado 2 de julio... ojalá que muchos sigan ese ejemplo de hacer homenajes a nuestro amado y recordado Hno Efraim Valverde Sr...
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# Jose 04-07-2020 20:03
Aquí el vídeo del homenaje a nuestro amado hermano Efraim Valverde Sr.... https://www.facebook.com/100012740551603/posts/960655384369138?sfns=mo
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# Edgar Elias 10-07-2020 04:43
La Paz de Cristo Jesús que habita en el espíritu de todos nosotros en quien creemos y nos esforzamos este para con cada uno de mis hermanos en Cristo Jesús, aunque solo le conocí de niño, le doy gracias al Señor Jesucristo por el servicio y ministerio de nuestro pastor anciano a como le conocíamos, y le conocemos y que por medio de diferentes maneras, tanto videos, testimonios de quienes le escucharon en vida, seguimos aprendiendo de la palabra que El Señor Jesucristo dio a nuestro hermano y el entendimiento que le dio para compartir, con certeza puedo decir que ahora se encuentra en presencia del Señor, esforcémonos mis hermanos no con tibieza más con fervor para llevar acabo esta carrera y llegar a la meta la cual mi hermano Efraim senior obtuvo por gracia del Señor Jesucristo, deseo inmenso sea para todos como lo ha sido para mi en este poco tiempo llegar con El Señor nuestro Dios, El Espíritu del Señor sobreabundé en cada uno, oren por mi y mi familia como yo estaré orando y pidiendo fortaleza tanto para mi como para ustedes en Cristo Jesús, Amén, Amén, Amén!
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