Ayuda idónea

Que nuestro gran Dios bendiga a cada una de mis hermanas en Cristo Jesús para poder desempeñar el trabajo que Él quiere que hagamos. Dios nos hizo con un propósito específico, y ese propósito es que seamos ayuda idónea para nuestro esposo. Esto quiere decir que estamos bajo la autoridad de él. Que Dios nos dé la gracia para no dejar el lugar que Él nos dio como ayuda idónea (Gn. 2:18). Sabemos que si nosotras honramos a nuestro esposo, a la misma vez honramos a Dios, porque Él se glorifica cuando le obedecemos a nuestro esposo. ¿En qué forma seremos ayuda idónea a nuestro esposo? Honrando su lugar, nunca queriendo tomar un lugar que no nos corresponde.

El ser madre es una bendición muy grande pero a la misma vez es una muy grande responsabilidad. Es importante que acostumbremos llevar a nuestros hijos a la iglesia desde chiquitos para que se vayan ambientando a conocer a su Dios, porque cuando están pequeños van absorbiendo lo que oyen y miran, como está escrito: “Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella” (Prv. 22:6). No dejemos que nos gane el enemigo como he oído decir a veces a algunas madres: “Ay no, yo no traigo a mis niños a la iglesia porque no me dejan oír”. Esto es exactamente lo que quiere Satanás. Desde que están pequeños nuestros hijos, el diablo nos los quiere ganar. Si no llevamos a nuestros hijos de pequeñitos a la iglesia, ¿cómo podremos llevarlos de grandes si no están acostumbrados? A veces, Satanás hace su trabajo y nosotras ni cuenta nos damos. Necesitamos tener visión divina para nuestros hijos.

Recuerdo cuando mi hijo tenía un año y medio, y apenas empezaba a hablar, que nos estábamos preparando para ir al estudio bíblico, cuando de repente comenzó a gritar muy desesperado con sus ojitos desorbitados: “¡Yo no quielo il a la lesia!”. Lo repitió varias veces. Miré a mi esposo y le dije: “Este no es mi hijo…”. Nos fuimos y todo el camino lloró. Cuando llegamos al templo, estaba nuestro amado hermano Efraim Valverde, Sr. dando el estudio. Mi esposo y yo nos fuimos hasta enfrente y le dijimos lo que nos había pasado. El hermano inmediatamente lo ungió con aceite y reprendió el espíritu que atormentaba a mi hijo, y él fue libre de inmediato. Pudimos ver que nuestro enemigo no espera a que nuestros hijos crezcan para comenzar a hacer su trabajo. Satanás está determinado a destruir a nuestros hijos, entre más pronto mejor para él.

Que Dios nos ayude a las madres para estar despiertas y detectar las actitudes de nuestros hijos y así ayudarles intercediendo por ellos en oración y ayuno. No esperemos a verlos perdidos para empezar a interceder por ellos. A veces nos confiamos pensando: “Mi hijo está bien, no anda perdido en los vicios”. Pueden ser muy buenos hijos, con buen comportamiento, pero estar muy lejos de Dios. Por eso la Palabra del Señor nos dice: “Orad a la faz de Dios que tenga piedad de nosotros” (Mal. 1:9). Y también nos dice: “Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma” (Mt. 26:41); “Orad sin cesar” (1 Tes. 5:17). Como esposas, hagamos un ambiente familiar en nuestros hogares, pues ya que es de gran ayuda a nuestro esposo. Es importante que nuestros hijos miren y sientan armonía en el hogar, y así nuestro esposo como también nuestros hijos, sentirán el anhelo de llegar al hogar, pues entonces, será un lugar de refugio y refrigerio donde habrá paz y descanso de la guerra de la vida.

Muchas veces, los hijos comparten más tiempo con nosotras las madres, que con su papá, por esta razón debemos conocer mejor a nuestros hijos. Podemos ser de grande ayuda a nuestro esposo al clamar juntos por ellos, ayudándoles en esta forma a buscar más al Señor conforme van creciendo. Es imperativo que nos mantengamos alertas a lo que pasa a su alrededor; esto es un muy grande trabajo como esposas y como madres, y humanamente jamás lo podremos hacer. Necesitamos la intervención divina, ser llenas del Poder de Dios, sabiendo que al hacer esto, Él nos oye, pues “los ojos del Señor están sobre los justos, y atentos Sus oídos al clamor de ellos” (Sal. 34:15). Sabiendo que “si hacemos Su voluntad, Él nos oye” (Jn. 9:31). Y “esta es la confianza que tenemos en Él, que si demandáremos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye” (1 Jn. 5:14). Necesitamos, indiscutiblemente, estar en el espíritu correcto, para que Dios nos oiga. Esto solamente es posible con la misma intervención divina caminando en humillación, orando, buscando Su rostro (2 Cró. 7:14). Que Dios nos permita impregnar la mente de nuestros hijos, y si ya somos abuelas, también impregnar en nuestros nietos buenas memorias espirituales como Loida y Eunice, abuela y madre de Timoteo (2 Tim. 1:5).

Nuestros hijos son nuestra herencia. Debemos anhelar y luchar para entrar junto con ellos en el día del Señor a Su gloria. La Escritura nos dice: “He aquí, heredad del Señor son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre” (Sal. 127:3). Si nuestros hijos son de alta estima para Dios, así debemos tratarlos enseñándoles a honrarlo a Él conforme van creciendo. Debemos ser su ejemplo, su inspiración. Para esto debemos ser revestidas del Espíritu Santo del Señor: “Y pondré dentro de vosotros (vosotras) Mi espíritu, y haré que andéis en Mis mandamientos, y guardéis Mis derechos, y los pongáis por obra” (Ez. 36:27). Debemos ser como la mujer Cananea, que no se dio por vencida (Mt. 15:22-28). Cuántas veces hay hijos atormentados por ataques del enemigo y no estamos despiertos espiritualmente para identificar las artimañas del diablo. Pensamos que es un capricho o que están en la edad de la rebeldía y que es normal su comportamiento. Satanás no tiene misericordia, él se aprovecha de cualquier edad. Roguemos a Dios que nos ayude a desempeñar el trabajo para lo que Él nos creó, siendo la ayuda idónea que nuestro esposo necesita.

- Hna. Petra Flores, de Salinas, CA

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4 Comentarios | Escribir Comentario
  • Brenda Guzman De Partida

    Amen mi hermana Dios nos ayude, gracias por compartir esto, Dios la bendiga y ore por mi para que mi Señor Jesucristo me de sabiduria.

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  • Estela Cervantes

    Dios la bendiga mucho hermana, muchas gracias por compartir el msj, aun no tengo hijos pero si tengo hermanitos, Dios la bendiga mucho!!!!

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  • Ray

    Gloria a Dios Amen. Bendiciones .

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  • Judy

    Le Doy Gracias a Dios por este mensaje y El Senor Les Bendiga.
    Le pido sus oraciones lla que necesito Mucho De Dios para poder ser alluda idonea y mama porque no es facil para mi. El Senor Todo Poderoso Nos Llene De Su Precensia , Poder y sus Fuerzas para ser obediente a El. Gracias por compartir :) Fue De Bendicion esta manana.

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