Ya Es Muy Tarde Para Andar Jugando A La Religión

El Apóstol Pablo por el Espíritu Santo nos aconseja diciendo que no andemos como necios, sino como sabios, redimiendo el tiempo porque los días son malos. Y si este consejo tuvo grande valor para los cristianos hace ya 19 siglos. ¿Qué diremos nosotros a quienes nos ha tocado por voluntad bendita de nuestro Dios el vivir en los últimos días de Su Iglesia sobre la tierra? La turbulencia espiritual que prevalece en nuestro derredor no la podemos negar ni tampoco ignorar, mayormente cuando los que estamos despiertos vemos a diario a tantos de nuestros hermanos que están adormecidos, que en su empeño de disimular la realidad, lo que están haciéndose es daño a sí mismos, y a muchos de los que los rodean.

Sin temor a dudas, podemos decir con toda certeza que el tiempo es cumplido y muy pronto verá el mundo que no cree: ¡La manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo! Y precisamente esta maravillosa verdad es la que el diablo se empeña en que los hijos de Dios tengamos en poco; no está conforme con que millones la nieguen, mas se esfuerza para que el pueblo de Dios se adormezca y se distraiga, y eso lo ha conseguido y lo sigue consiguiendo poniendo a los cristianos a jugar a la religión, haciéndolos perder miserablemente el tiempo viviendo en una apariencia que se tornará un día en un cruel desengaño.

En primer lugar, invito al lector que considere la inmensa multitud de profesantes cristianos que nos rodea, donde muchos millones con toda sinceridad están engañados creyendo a tradiciones e interpretaciones de hombres, y viviendo por lo consiguiente, presos tras las rejas de las denominaciones y de las organizaciones religiosas, siendo esclavos de los hombres a quienes el diablo ha usado para controlar sus conciencias, para no dejarlos pensar o razonar por sí mismos. Muchos de ellos allí donde están y así como están, no están jugando, mas están en serio, y su juicio está en las manos de Dios, por cuanto a nosotros no nos es dada facultad para condenar a quienes así sirven o han servido al Señor, aunque tampoco podemos decir que solamente con el hecho de ser uno sincero todo está bien, porque no diríamos la verdad. Pero…..¿Qué excusa pondrán poner los que un día fueron transformados y regenerados por el poder de Dios? ¡Los que un día recibieron revelación para entender que Dios es Uno y que su Nombre es Jesús! ¡Los que un día fueron bautizados en el precioso Nombre de Jesucristo y llenos también con ese precioso don de su Espíritu Santo! ¡Los que en el transcurso de sus vidas han experimentado la presencia real del Maestro en sus almas han sido objeto una y más veces de las caricias del Señor en sus almas! ¿Con qué cara, (me he preguntado muchas veces) podrán comparecer delante del Señor los cristianos que habiendo sido testigos de las bendiciones descritas, ahorita andan jugando a la religión, y jugando "a las iglesitas"? Pues son muchos los ministros y profesantes cristianos que hasta este día, usan su cristianismo como una máscara que les sirve solamente para alimentar su ego.

A la hora de señalar a los que juegan a la religión, es muy fácil poner la vista en aquel joven insensato que así como va al culto, así también se va a la vagancia o detrás de las costumbres de los inconversos. Es fácil señalar a la muchacha tonta que no se da cuenta lo mal que se ve delante de Dios usando las modas deshonestas del mundo. Es fácil también apuntar a la hermana simple que en todo cuento está y que se mete en todo chisme, y de igual manera al hermano ignorante que el domingo está muy contrito durante el culto, pero el lunes se da el quien vive con los perversos en sus pláticas obscenas.

No es difícil identificar a esta clase de cristianos que en la forma descrita o semejante, juegan a la religión. Cristianos cuya ciencia es tan limitada que no les alcanza para esconder su ignorancia, y por tanto se hecha de ver fácilmente que no andan en serio. Pero hay otra forma más peligrosa de jugar a la religión, y esta es en la que se usa de suficiente astucia para aparentar que sí anda en serio. La anterior no pasa de afectar al incauto que juega y alguno o dos más, pero esta última ha arrastrado durante siglos, a los vasos usados por Satanás y a multitudes que han estado en derredor de ellos. A estos es a quienes se refiere el Apóstol cuando dice que tienen apariencia de piedad, pero han negado la eficacia de ella. Se trata de vasos que ejercen influencia entre las multitudes. Se trata de ministros, y no los ministritos simples, (los cuales abundan dondequiera) que creen que son algo porque consiguen influenciar a 20 ó 30 personas para que crean sus necedades, sino los instrumentos especiales usados por Lucifer desde el principio para desviar y arruinar a miles y millones de cristianos sinceros pero engañados, que como ya lo dijimos antes, están en serio pero no se dan cuenta que están jugando a la religión.

S
antiago Apóstol, nos describe perfectamente la sabiduría terrena, animal diabólica, (Santiago 3:13-16) y el ambiente que se genera donde ésta prevalece, y ningún cristiano sincero puede negar que ese es el ambiente que nos rodea, donde son relativamente pocos los cristianos que viven bajo la guianza de la sabiduría que es de lo Alto, que primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida. Ahora nuevamente volvemos a repetir, que el origen del mal descrito en la Iglesia de Cristo, fue en los primeros siglos y lo es en el día de hoy con mayor intensidad, la religión organizada con la cual Satanás a hecho corrales de todos tamaños, de todos colores y con diferentes doctrinas y nombres denominacionales, con lo cual ha dividido y mutilado el cuerpo de Cristo, haciendo que los desviados se aborrezcan unos a otros, se desprecien, se enjuicien, se maldigan y aun se maten los unos a los otros. Y todo esto con mucha seriedad y solemnidad, con toda la ceremonia, rituales y liturgias, pues dentro de cada corral, el diablo instiga a los vasos desviados para que edifiquen una estructura de autoridad secular con máscara de cristianismo, dentro de la cual hay rango "eclesiástico" y puestos de autoridad de tipo civil, títulos y renombre y de categoría para señalar grados de grandeza e importancia, y marcar la deferencia de "los grandes" y los pequeños, de "los de arriba" y de los de abajo, de los "clérigos, ungidos, ordenados y distintos pertenecientes a la casta superior", de los "laicos" o miembros, que para sus jefes realmente no son hermanos sino un atajo de borregas tontas a las que se les puede sacar fácilmente la leche y la lana y ni la cabeza levantan, ovejitas sinceras pero ignorantes que en vez de pasto en el pesebre les hechan basura y obedientemente la comen, y por esa razón miles y millones están enfermas, que solamente El Buen Pastor las puede sanar de acuerdo con lo que ha prometido hablando por medio del profeta Ezequiel (Cáp. 34).

En medio de esa turbulencia espiritual donde el diablo controla, usando política mundana que le está prohibida a la Iglesia del Señor, (Mateo 20: 25-28) son muchos los que conscientemente juegan a la religión, y no tienen ni la menor intención de cambiar de actitud, pues están ya como el drogadicto que sabe que está mal aquello, pero no quiere (aunque se le ofrezca la ayuda) dejar la droga, que en el caso de la religión, alimenta el ego (el yo), y fortalece su orgullo y le vitamina la soberbia, para seguir sosteniendo la máscara de apariencia delante de los que se la creen. Pero la otra parte, son muchos más los que están en serio sinceramente, y juegan a la religión porque están engañados, de entre ellos el Señor está llamando a los suyos diciendo: ¡Salid de ella pueblo mío! (Apocalipsis 18:4). Ahora, los que sola y únicamente por la grande misericordia y amor de nuestro Señor Jesucristo hemos salido de Babilonia, (confusión) para depender, confiar y esperar solamente en Jesucristo nuestro Dios, andemos en santidad y limpieza por dentro y por fuera, amándole a Él y a nuestro prójimo, porque hubo tiempo para jugar, ahora ya es muy tarde. Andemos en serio.

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