Lo Que La Palabra Dice De La Hipocresía Y Los Hipócritas

“¡Hay de vosotros escribas y faris­eos hipócritas! Porque sois seme­jantes a sepulcros blanqueados que de afuera a la verdad se muestran hermosos, más por dentro es­tán llenos de huesos de muertos y de toda suciedad. Así también vosotros de fuera a la verdad os mostráis justos a los hombres mas de dentro estáis llenos de hipocre­sía y de iniquidad” (Mat. 23:27,28). “En esto, juntándose muchas gen­tes, tanto que unos a otros se hol­laban, comenzó a decir a Sus dis­cípulos primeramente guardaos de la levadura de los fariseos que es hipocresía porque nada hay encu­bierto que no hay de ser descubi­erto ni oculto que no haya de ser manifiesto” (Marcos 12:1, 2). “Empero el Espíritu dice mani­fiestamente que en los venideros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios que con hipocresía hablarán mentira, te­niendo cauterizada la conciencia” (I Tim. 4:1,2).

“He aquí aunque me matare en Él esperaré, empero defenderé delan­te de Él mis caminos y Él mismo me será por salud, porque no entrará en Su presencia el hipócrita (Job 13:15,16). Los rectos se maravillan de esto y el inocente se levantará contra el hipócrita, no obstante proseguirá el justo su camino y el limpío de manos aumentará la fuerza (Job 17:8,9).

¿No sabes esto que fue siempre, desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra, que la alegría de los impíos es breve y que el gozo del hipócrita por un mo­mento? Si subiere su altivez hasta el cielo y su gabez tocare en las nubes, con su estiércol perecerá para siempre (Job 20:4-7). ¿Porque cual es la esperanza del hipócrita por mucho que hubiere robado, cuando Dios arrebatare su alma? ¿Oirá Dios su clamor cu­ando la turbación sobre el viniere? (Job 27:8,9). Porque la sociedad de los hipócri­tas será asoldada y fuego consum­irá las tiendas de soborno, concibi­eron dolor y parirán iniquidad y las entradas de ellos meditan engaños (Job 15:34,35). Empero los hipócritas de corazón lo irritan mas y ni clamaran cuan­do Él los atare fallecerá el alma de ellos en su mocedad y su vida entre los sodomitas (Job 36: 13,14).

¡Que hermosa es en cambio la bendición del sincero! El Señor guarda a los sincero (Salmo 116:6). Porque el fin del mandamiento es la caridad nacida de corazón limpio y de buena con­ciencia y de fe no fingida (I Tim. 1:5). Para que discernáis lo mejor, que seáis sinceros y sin ofensa para al día de Cristo (Fil. 1:10).

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