Las Adoberas

“¿…dirá el vaso al alfarero que lo labró: porque me has hecho tal ¿O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para vergüenza? (Rom. 9:20,21).

En uno de los domingos (pasados) hice mención ante el auditorio del aire de un mensaje que recibí del Señor en el último día del año. Ya para amanecer el día tuve de entender que era importante que compartiera esta enseñanza muy marcada que me ha perdurado la impresión de ella. Expliqué que miraba una ado­bera y sobre la adobera una mano que empujaba con fuerza el lodo que sobraba en ella. A la misma vez me llamó la atención el hecho de que había quienes no estaban de acuerdo en lo que aquella mano estaba haciendo. Fue entonces cu­ando se me dio la explicación de aquello y entendí que la adobera es el sistema de las organizaciones religiosas, las cuales los hombres han usado para “hacer los adobes a su propia medida”, o sea al gusto de los adoberos (ministros).

En la misma forma se me hizo entender claramente que dios no necesita adoberas para “hacer los adobes” (los cristianos) a Su gusto y con­forme a su voluntad, pero que en las adoberas para hacer lo que ha propuesto por cuanto es absoluto en Su voluntad. Mostró a la vez que el mensaje que sobre este tema hemos estado predicando ya por al­gunos años parece a nuestra vista que muy pocos lo reciben pero que en realidad son muchos los que no lo declaran abiertamente porque le tiene temor a las amenazas de los adoberos de que los saquen de la adobera. Por otras parte miré claramente que entre los muchos que están escuchando este mensaje hay quienes están escuchando este mensaje hay quienes están suma­mente disgustados porque no qui­eren que estas cosas se digan, y movidos así por el odio desde su escondite empezaron a lanzar pie­dras contra el predicador. Mas en medio de aquello se me ordenó que siguiera predicando a voz en cuello estas palabras: “Dios va a hacer lo que Él quiere, aunque a nosotros no nos gustare”.

Ya menciono an­tes que esto me ha impresionado fuertemente porque ha sido una reconfirmación a favor del trabajo que hemos estado haciendo, tanto por el mensaje del radio, como la letra empresa y por tanto creo que ha sido para estimulo de parte de nuestro Dios a que sigamos aun con mas ánimo y esfuerzo haci­endo el trabajo. Pues ciertamente que el tiempo se está acercando mas y mas a cada día en que las adoberas se van a desarmar y el barro va a quedar directamente en manos del Alfarero, quién como la ha hecho, va a hacer muchos vasos para honra de su Nombre de entre el mucho barro que está esparcido sobre la faz de la tierra. Muchas son las llamadas y las cartas que he recibido en las que mis hermanos y mis amigos me han manifestado su gusto al escuchar el mensaje que predicamos, pues una cosa tienen en común todos los “vasos de hon­ra” y esto es un amor sincero y pro­fundo para el Alfarero y también un amor sin barreras para todos los demás vasos.

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