EL MINISTERIO DE LA IGLESIA, SEGÚN EL SISTEMA DE DIOS
EL MINISTERIO DE LA IGLESIA, SEGÚN EL SISTEMA DE DIOS
“Porque no somos como muchos, mercaderes falsos de la Palabra de Dios. Antes con sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos en Cristo.”(2 Cor. 2:17)
Dios se ha valido siempre, invariablemente, de vasos humanos para hacer su obra de redención en el mundo. Por tanto podemos decir sin temor de equivocarnos que humanamente hablando, el ministerio entre el pueblo de Dios ocupa un lugar de prominencia.
No es ningún secreto el hecho de que por lo regular la vida del ministro, en sus diferentes aspectos, se refleja entre aquellos a quienes. Esto nos obliga, por lo tanto, a que enfoquemos nuestra atención en la importancia que reside en el ministerio en la iglesia del Señor.
El molde original, ciertamente, fue establecido en el principio por los apóstoles del Señor, bajo la dirección del Espíritu Santo. Más al pasar los años, y los siglos, son innumerables los conceptos, las ideas, y las formas que se han aplicado, y se aplican en el desempeño del ministerio cristiano. En el sacerdocio Levítico el orden estaba prescrito específicamente. En el ministerio cristiano solo está señalado el molde.
En el Nuevo Testamento no se especifica la edad ni la condición física del candidato para el ministerio. No se señalan condiciones intelectuales ni educativas, ni el tiempo que tuviere que durar en su preparación, o en la continuación, o finalización de su ministerio. No se le dice que ropas debe usar, ni como se debe de parar, etc.…
Todo lo que la regla divina reclama del aspirante para el ministerio cristiano, son aquellas calificaciones espirituales y morales, que cual bases sólidas deben estar en la vida del verdadero ministro del Señor Jesucristo. La Palabra Divina deja abierto el campo para que sobre el fundamento descrito se acomoden todos los demás aspectos del ministerio, en conformidad con la guianza del Espíritu Santo, el criterio del individuo, y demás factores correspondientes, conforme al tiempo y el lugar.
Conscientes por lo tanto de lo ya explicado, entendemos entonces que las reglas y orden ministerial que un grupo religioso practica, no puede ser la regla infalible que todos los demás tienen que seguir. Mucho menos es posible el que cierto grupo particular pueda probar que sus sistemas y orden ministerial es el perfecto, y descalificar a los demás. … Continuacion


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